
Basado en tres ejes que apuntan a un trabajo interinstitucional integrado y articulado, se llevó a cabo el lunes 2 de diciembre en el Ministerio de Producción, Trabajo y Turismo (MPTT) la primera capacitación a cargo del SENASA sobre el Caracol Gigante Africano.
El encuentro tuvo como objeto articular acciones de control y monitoreo de la Achatina fulica, especie exótica considerada invasora que ya hizo foco en Puerto Iguazú, Misiones, y cuya existencia también fue advertida en un barrio de la capital correntina, por lo que en estos días se encara una fuerte campaña de información y concientización para que la población tome los recaudos al respecto y evite el contacto con el molusco, que puede afectar la salud pública, la agricultura y el medio ambiente.
La capacitación técnica, primera en su tipo realizada en la capital, se desarrolló en las instalaciones del Salón de Acuerdo del MPTT y estuvo a cargo del responsable de la Dirección de Vigilancia y Monitoreo de Plagas del SENASA, Téc. Agr. Jorge Orellana; el representante de la Delegación Puerto Iguazú, Ing. Agr. Enrique Giménez, y el supervisor por Corrientes, Ing. Agr. Pablo Horak, ambos también del organismo sanitario. Por el MPTT participó la directora de Producción Vegetal, Ing. Agr. Mariela Pletsch y parte de su equipo técnico: la subdirectora del área de Sanidad Vegetal Ing. Agr. Susana Stein, y las Ing. Agr. Natalia Ojeda, Paola Martínez y Rocío Raggio, entre otros. También participaron becarios de este Ministerio y un representante de la Prefectura de Corrientes.
En esta primera reunión, concretada tras haberse lanzado el alerta sobre la existencia de los Caracoles Gigantes Africanos en Corrientes, se hizo hincapié en los puntos claves de esta campaña, que consisten en capacitar a técnicos provinciales y municipales “para prepararlos en el sistema de vigilancia para el caracol gigante africano implementado por SENASA”, explicó Orellana. “El objetivo es establecer mecanismos de coordinación entre los organismos para contener a la plaga”, aseveró.
Considerada como una de las cien plagas más importantes del mundo, el Caracol Gigante Africano irrumpió en nuestro país en 2010, donde en manera no oficial se recibieron las primeras denuncias sobre su existencia, con foco en 25 hectáreas en Puerto Iguazú, en una zona cercana a la confluencia de los ríos Paraná e Iguazú, en el Noroeste de la provincia de Misiones, y diseminada en otras dos zonas alejadas de ese punto. Se sospecha que la especie fue introducida al país de manera intencional para ser utilizada como carnada por pescadores.
Los ejes del trabajo propuesto por SENASA se basan fundamentalmente en tres puntos: 1- Monitoreo y colocación de trampas; 2- Control; y 3- Difusión y concientización. Entre los objetivos que se propuso esta campaña es la de bajar la densidad poblacional en la zona afectada, y continuar con las tareas de difusión y concientización. Hasta el momento, en el período 2011-2013, fueron eliminados unos 80.000 ejemplares, aunque se desconoce la existencia real de caracoles vivos a raíz de su gran capacidad de reproducción.
El objetivo fundamental que se persigue es el evitar la dispersión y disminuir los índices poblacionales, y prevenir daños en la salud pública y la agricultura. Los caracoles gigantes africanos, que se encuentran diseminados en todo el mundo, portan tres nematodos perjudiciales para la salud humana, uno de los cuales produce un tipo de meningitis, aunque los análisis realizados en nuestro país no arrojaron resultados positivos. Durante la capacitación, se detallaron las características físicas del Caracol Gigante Africano como para ser identificados a simple vista a pesar de su tamaño (de 10 a 20 cm.) como los colores (castaño con rayas longitudinales castaño claro) y la forma de la conchilla (cónica). En ese sentido, se recomienda a la población a no destruirlos si son hallados, no tocarlos, y se insistió en comunicarse de inmediato con las autoridades del SENASA y de la Dirección de Producción Vegetal del MPTT.
Con respecto a otras maneras de evitar su propagación, desde el SENASA se insistió en que “no hay controladores naturales específicos, sino ocasionales”, como así la imposibilidad de utilizar químicos para combatirlos porque se atentaría con el resto de la fauna de la zona en donde fueron hallados. Por lo general, los caracoles no pueden trasladarse por su propia cuenta, sino en forma voluntaria de las personas o involuntaria a través de movimientos y traslado de plantas, suelo, macetas y otros elementos como ladrillos huecos, escombros etc.
Las recomendaciones
A modo de prevención, el SENASA recomienda:
-No tocar ni comer los caracoles.
-Evitar el contacto con la baba del caracol especialmente con ojos, nariz y boca.
-Lavar con agua potable las verduras, porque pueden haber estado expuestas a su baba.
- No utilizar venenos, ya que los molusquicidas son extremadamente tóxicos para niños, mascotas y fauna nativa.
-Si tocó un caracol, lavar inmediatamente las manos. Y también hacerlo luego de tocar superficies que pueden haber estado en contacto con la baba del caracol.
-No utilizarlos como carnada, mascota o adorno.
-Elimine del jardín restos de madera, materiales de construcción, tejas o cualquier elemento que pueda ser utilizado como refugio para el caracol.
-En caso de ser necesario, tomar los caracoles con guantes impermeables (látex), colocarlos en una bolsa y comunicarse con el Senasa.
-No permitir que los niños jueguen con los caracoles.
-No trasladar caracoles hacia otras zonas. Tener precaución al trasladar plantas u otros elementos del hogar donde los caracoles o sus huevos podrían alojarse.
En caso de sospechar la presencia de esta plaga, comunicarse de inmediato con el Senasa, a su línea gratuita 0800 999 2386, a la oficina en Corrientes (0379) 4430028 / 4421197 o a la Dirección de Vigilancia y Monitoreo de Plagas en Buenos Aires (011) 4121 5196, por correo electrónico a dvm@senasa.gob.ar llenando el formulario de denuncia alojado en www.sinavimo.gob.ar/node/add/deteccion
Martes, 3 de diciembre de 2013