
Hace días se anunciaron obras al respecto, pero aún restan cubrir varias zonas clave. Son sectores donde la cantidad de vehículos en movimiento aumenta de modo preocupante el riesgo de que ocurran siniestros.
Apesar del anuncio del Municipio sobre obras de semaforización en la ciudad, hay sectores que no quedaron contemplados en el plan. Son puntos específicos en la zona del centro, en los que diariamente afluye una gran cantidad de vehículos que transforman en un verdadero caos el tránsito durante las horas pico.
En la edición del pasado martes, EL LIBERTADOR dio a conocer la novedad de la Dirección de Redes Urbanas sobre la colocación de ocho semáforos en zonas críticas de la Capital, como en el cruce de la avenida Centenario y la Ruta Nacional Nº 12, escenario de innumerables siniestros. El objetivo, según indicaron, es mejorar la seguridad vial de los vecinos dentro de los próximos cuatro meses. Anticiparon también que sólo restan algunos detalles para dar inicio al trabajo de los obreros municipales.
Sin embargo, este programa de actividades no incluye al sector del centro porque desde el área consideraron que se trata de una zona que ya está "cubierta".
El problema es que durante las horas de mayor circulación el peligro para los conductores y transeúntes es permanente. Esta situación se da, por ejemplo, en la esquina de las calles San Juan y Rivadavia. Y a lo largo de la última hasta Santa Fe. Se trata de lugares donde no hay semáforos, carencia que ya derivó en varias colisiones durante los últimos meses. Justamente estos hechos son prueba de la necesidad urgente de la instalación de esos aparatos.
INTOLERANCIA
Desde la Dirección de Tránsito confirmaron que se trata de un problema, y varios inspectores mencionaron a este medio que es algo que reflota todos los años con la vuelta de los alumnos a la escuela y con la constante actividad de los comerciantes. "Aunque cada vez se va trasformando en un hecho muy difícil de manejar. Tenemos muchas motos y autos en circulación, y el número no deja de aumentar", indicó una alta fuente del área.
Para los funcionarios municipales, la cuestión se vuelve más grave en el horario de entrada y salida de los colegios que quedan cerca. "Tenemos que poner inspectores para que corten la circulación y así los chicos y sus padres pueden pasar. Pero la gente parece no querer entender porque insultan, tocan bocinazos y hasta realizan amenazas con pasar de todas formas. Es un verdadero peligro para los que tenemos que hacer todos los días ese trabajo", manifestó la fuente.
Sin ir más lejos, el hecho más grave tuvo lugar ayer a la mañana, cuando un policía redujo y llevó demorado a un trabajador municipal que no lo dejó pasar. (Ver más en policiales).
Viernes, 10 de mayo de 2013