Domingo, 30 de Noviembre de 2025
Instagram Facebook Twitter
EL DERRUMBE EN EL QUE MURIERON OCHO OBREROS
Un año de dolor e impotencia ante la falta de justicia
Compartir en Facebook    Compartir este artículo en Twitter    Compartir este artículo en Linkedin    Compartir este artículo en Telegram    Compartir este artículo en WhatsApp    Imprimir esta nota
Viernes, 22 de marzo de 2013

Se cumple hoy el primer aniversario del derrumbe ocurrido en una obra sobre calle San Martín 652. Las sensaciones desde conocida la tragedia hasta la actualidad de un caso que conmocionó a la provincia de Corrientes y que permanece impune.



Sin éxito, muchos especialistas han ensayado explicaciones para la manía humana por los aniversarios y el gusto por ciertos números –los redondos preferentemente- a la hora de analizar un determinado acontecimiento. Quizás nuestra estructura neuronal de las matemáticas tenga algo que ver aunque claramente nuestra percepción no cambie en absoluto por el detalle de la redondez. Como sea, los medios no viven de espaldas a esta realidad y el balance a un año del trágico derrumbe de la obra de la calle San Martín se impone.

Y como sucede cuando un hecho nos conmociona, el recuerdo de la noticia y, sobre todo, de los ocho obreros muertos por la negligencia, arranca un dejo de impotencia al ver que a 12 meses de la tragedia ninguno de los responsables de lo sucedido se encuentra detenido.

Eran las 13 horas de ese jueves 22 de marzo. Hacía calor y acababa de llegar a la redacción cuando recibí un llamado que, sin más precisiones, me indicó que algo grave ocurría por calle San Martín al 600. Instintivamente, tomé la cámara y salí hacia el lugar. Nada en el recorrido de las tres cuadras que separan al diario de la obra del desastre me permitió anticipar el panorama horrendo del cual luego sería testigo.

Gritos, muchos gritos, y sirenas por doquier. De ambulancias, de patrulleros, de bomberos. Un tanque que pretendían fijar en la terraza del edificio de siete pisos que allí se construía, se había desprendido y varios obreros habían caído al vacío.

Nadie sabía si había muertos, reinaba la confusión. Aún recuerdo a una familiar de Enrique Sosa, nombre que memoricé para siempre, con el rostro desencajado pidiéndome información sobre el joven, quien falleció pocas horas después en el Hospital Escuela. La mujer me apretó el brazo y mirándome a los ojos me dijo “sólo quiero saber dónde está mi marido”.

Era difícil conseguir información. Mientras los medios buscábamos testimonios, la policía sólo se preocupaba por retirarnos del lugar. Por supuesto, no estábamos solos: curiosos, familiares y funcionarios se apretaban en las inmediaciones y complicaban aún más nuestra tarea.

Y los pocos que querían hablar, lo hacían para deslindar o asignar responsabilidades a otros. Un delegado de la UOCRA, un funcionario provincial y otro municipal, fueron algunos de los que desfilaron ante las cámaras.

A pocas cuadras de allí, el llanto y desesperación se apoderaban de la sala de espera de la Guardia del Hospital Escuela mientras médicos y enfermeros luchaban por salvar la vida de los heridos. No fue posible. Ni las plegarias en la capilla de San Camilo alcanzaron. Para la noche de ese jueves, ocho obreros habían perdido la vida a causa del derrumbe.

Camino al diario, paso todos los días por el frente del edificio que quedó allí abandonado y no puedo evitar mirar hacia arriba. Tampoco puedo evitar sentir bronca e indignación por lo ocurrido, aunque no logre siquiera tomar dimensión del dolor que sienten aquellos que perdieron a un ser querido ese día. Siempre tengo presente la frase de Gabriel García Márquez: “El periodismo es una pasión insaciable que sólo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad.”



Es obligado también el paralelo con la tragedia de la Estación de Once, de la que se cumplía el primer mes cuando ocurrió el derrumbe. Me llamó la atención el acompañamiento a los familiares de las 51 víctimas en la multitudinaria marcha a Plaza de Mayo que realizaron recientemente, al cumplirse el primer aniversario de la tragedia.

Distinta fue la actitud de la ciudadanía correntina que, de un tibio acompañamiento en los primeros meses, paso a la indiferencia, alimentada por el claro posicionamiento de algunos medios de comunicación que, progresivamente, fueron quitando el tema de sus agendas y dando espacio a las críticas de quienes calificaban a los familiares como “personas manipuladas políticamente”.

Familiares y amigos caminaron cada mes desde aquel trágico por las calles céntricas de la ciudad y elevaron sus voces, aún con la sensación de no ser escuchados. El olvido y la falta de respuestas siguen vigentes, tanto como su reclamo de justicia.

En el sexto mes del reclamo se sumó la voz de Nelson Valenzuela, el obrero que sobrevivió a la caída que, luego de 18 días en coma en terapia intensiva, tres meses de internación y varias cirugías, comenzó a participar en cada una de las marchas. Nelson se transformó también en un actor clave en el proceso judicial que busca con exasperante lentitud determinar las responsabilidades en lo sucedido. El 5 de marzo pasado declaró y dio su versión, sin dudas la más relevante, de lo que pasó aquella tarde.

Hace un año ocho historias de vida quedaron truncas. Hombres de barrio, padres de familia comprometidos con el trabajo digno y sacrificado, personas con deseos de progresar aún en condiciones precarias, sin las mínimas medidas de seguridad y protección. Rostros curtidos por el sol, con manos callosas, que ya no podrán abrazar a sus madres, a sus esposas o a sus hijos. No podrán escuchar música o compartir una ronda de truco con amigos después de cada jornada de trabajo. Sus rostros se multiplican hoy en cada albañil de nuestra ciudad.

Por ahora, el 22 de marzo no sirvió para que Ramón, Marcos, Diego, William, Enrique, Pablo, Jorge y Eduardo tengan el reconocimiento que se merecen, sólo nos mostró una vez más que en la sociedad actual predominan la indiferencia y el individualismo sobre la solidaridad y el compromiso social. De la Justicia y de nosotros depende cambiar esa percepción. Ellos lo necesitan.


Viernes, 22 de marzo de 2013

TUS NOTICIAS CORRIENTES
Copyright ©2009 | www.TnCorrientes.com
Todos los derechos reservados

DESARROLADO POR:
www.chamigonet.com.ar
Portada | Política | Información General | Interior | Policiales | Deportes | Espectáculos | Nacionales | Internacionales

TNCorrientes.com
Redacción: redacciontncorrientes@gmail.com