
Desde la Secretaría de Movilidad Urbana y Seguridad Ciudadana informaron que se encuentran en el análisis de un diseño que satisfaga la demanda de los usuarios. Si esto se logra, se podría disminuir el número de garitas que se exige en la última ordenanza.
Mientras se aguarda la puesta en vigencia de la nueva tarifa en las distintas líneas de colectivos de la ciudad de Corrientes, la Comuna capitalina analiza los modelos y los lugares donde estarán instalados los nuevos refugios para los pasajeros. De acuerdo a los datos que pudo obtener época, la idea es buscar un diseño que cubra a los usuarios de las lluvias. Si se logra esto, podrían ser menos de 100 las garitas que se colocarán en este período.
Jorge Sladek, secretario de Movilidad Urbana y Seguridad Ciudadana, informó que se encuentran en una etapa de diagnóstico en lo que hace a la instalación de garitas para el transporte público de pasajeros.
Vale recordar que el intendente Eduardo Tassano ya promulgó la ordenanza y se aguarda por estos días la aplicación de nuevo costo de la tarifa plana, que pasará de 7,68 pesos a $9,50 en el primer tramo y a partir del 10 de mayo pasará a costar 11 pesos.
Con la aprobación de la ordenanza en el Legislativo y posterior promulgación en el Ejecutivo capitalino, las distintas empresas quedaron comprometidas a construir 100 refugios para que los usuarios puedan resguardarse de las altas temperaturas y sobre todo las lluvias.
Si bien hay exigencias por parte de la Municipalidad, vale mencionar que aún no se terminaron de colocar las 80 garitas que fueron parte las exigencias del aumento realizado en el año 2016 (el boleto pasó de $7,30 a $7,68). Pese al poder de policía del Ejecutivo comunal, todavía se siguen colocando garitas que correspondían al anterior incremento.
En este sentido, el Secretario de Movilidad Urbana y Seguridad Ciudadana informó a este medio que se están instalando los últimos refugios que quedaron de la administración anterior.
“Restan algunos por colocar, que quedaron de la gestión Ríos. Estamos trabajando con personal del área de Infraestructura y delegaciones municipales para ver los mejores lugares”, dijo Sladek. Además reconoció que en algunos lugares no fueron los óptimos.
“Muchos vecinos nos hicieron ver que de las últimas garitas que se colocaron no están en los mejores lugares. En algunos casos por falta de iluminación y en otros porque el sol da todo el día”, señaló el funcionario.
En lo que hace a las nuevas exigencias al sector empresarial, el secretario de Movilidad Urbana dijo que “es preferible confeccionar menos de 100 refugios pero que los que se coloquen, cumplan con la función de refugiar al público usuario”.
También agregó que se encuentran en la etapa de análisis de los diseños. “Junto a los técnicos del área de Infraestructura estamos analizando cuál puede ser el mejor modelo. Venimos de diseños que no satisfacen la necesidad de los vecinos. Por tal motivo no podemos equivocarnos. Si bien podemos confeccionar menos de 100, se pueden hacer con paredes a los costados para que tenga la función de proteger a los pasajeros”, agregó.
Vale recordar que la gestión Ríos diseñó dos modelos. Para los barrios colocaron pequeñas estructuras de hormigón. Allí entran pocas personas y los días de lluvia la gente debe usar paraguas bajo el techo.
Lo mismo ocurre con las garitas que se instalaron en el centro capitalino. Esos, a diferencia de los otros, tienen asientos y son de chapa y en algunos casos tienen acrílicos en el fondo.
Antiguo y protector de vendedores ocasionales
El refugio ubicado Cazadores Correntinos y Alejandro Dumas -ubicado en el barrio 17 de Agosto – es uno de los más grandes, altos y antiguos de la zona periférica. Se colocó fines de los años 90 y todavía se mantiene en buen estado.
Cuenta con estructuras de hierro y chapas. Por su dimensión, personas que se dedican a la venta callejera en algunas ocasiones aprovechan esas estructuras para refugiarse del sol o la lluvia.
Por ejemplo, en la mañana de ayer una simple llovizna fue suficiente para que vendedores de pollo instalaran sus parrillas debajo del techo de la garita.
Mientras esto sucedía los usuarios del transporte debieron esperar los colectivos bajo el agua. Es que el calor de las brazas y el humo no les permitió acercarse al refugio.
Vecinos de la zona se quejaron por lo sucedido ayer por la mañana y aseguraron que no es la primera vez que esto ocurre.
“Si no es parrillero, es el que vende torta frita y los que se dedican a la comercialización callejera de ropas. Esperemos que el Municipio tome cartas en el asunto porque esa estructura fue diseñada para los pasajeros del transporte”, dijo Romina mientras esperaba el ramal A de la línea 102.
Por su parte, Roberto dijo: “Este refugio es grande y sólo le faltarían asientos. La Municipalidad debería imitar este modelo o mejorarlo para el resto de los barrios”.
Lunes, 19 de febrero de 2018