El Concejo aprobó la creación de la nueva dependencia. Contará con una comisión asesora, de conformación mixta. Resta aprobar la nueva normativa madre.
El Concejo Deliberante aprobó, por unanimidad, la creación de una oficina especial que tendrá el deber de ejercer el poder de policía en lo que hace a ruidos molestos y vibraciones que afecten la calidad de vida de los vecinos. Ahora, resta que se termine de trabajar sobre el proyecto de modificación de la norma actual que regula qué se considera ruido molesto, para asegurar que “todo el esfuerzo que hizo este Concejo, a pedido de una gran cantidad de vecinos, tenga una resolución feliz”.
El proyecto fue el último de los puntos de la primera sesión tras las elecciones. Gran cantidad de gente interesada asistió a presenciar la labor del cuerpo, que contó con dos ausencias: la de los peronistas Irma Pacayut y Beto Fernández.
El concejal López Desimoni solicitó la lectura completa del texto de la ordenanza, que establece, entre otras cuestiones, la creación de un comité asesor compuesto por personal de la Comuna y de organizaciones no gubernamentales, además de establecer el sistema de financiamiento de la nueva oficina.
Al hacer uso de la palabra, aclaró que queda pendiente la ordenanza modificatoria de la normativa actual, que, en la última sesión antes de las suspensiones, fue devuelta a comisión para que se le realizaran ajustes en lo referente a los umbrales de decibeles permitidos y las multas, entre otros puntos. También queda pendiente definir cómo se trabajará en lo que hace al control, ya que actualmente, según señaló Cuevas, el inspector municipal que se acerca a un lugar en el que se están violando las normas “expone su integridad física, arriesgándose a ser incluso golpeado. Es por eso que hay que ver cómo puede articularse la colaboración de algún tipo con la fuerza policial”.
Finalizada la sesión, se les consultó a los ediles cómo se trabajará en la aplicación de la norma, tanto ésta como la que espera ser aprobada en situaciones particulares, como la que se da en el barrio ex Aero Club con la presencia del anfiteatro Cocomarola; la Costanera Sur, con la realización de los corsos, y otros casos similares. Caty Encinas aclaró que en las inmediaciones del Club San Martín los días en los que hay partido se viven situaciones similares.
Algunos se apoyaron en el hecho de que “son casos puntuales. Toda norma tiene su excepción, aunque no esté explícita. Nadie hace despelote cuando hay un recital en la cancha de River, aunque está claro que hay normas que limitan el nivel de ruido, como las que queremos sancionar acá”, mientras que otros, más prudentes, señalaron que habrá que trabajar en instalar la cultura del respeto. “No vamos a prohibir que se haga, por decir, un recital o la Fiesta del Chamamé. Sí vamos a trabajar en lo que hace a que se respete el máximo de decibeles. Si en el anfiteatro se hace una fiesta para 100.000 personas, hay que optimizar el sonido. Eso no quiere decir fuerte, hay veces que es mejor bajar el volumen para que se escuche mejor. Ésa es la cultura que hay que instalar: desterrar el exceso por el exceso mismo e instalar el respeto por los vecinos”, aseguró Cuevas.
“Y si no se respeta la normativa ni las indicaciones de los inspectores, se avanzará con las multas. No podemos permitir que se repitan cosas como las que se vivieron últimamente”, dijo, tras ser consultado específicamente por la utilización simultánea de al menos cuatro partidos políticos de la plaza Vera, compitiendo para ver quién ponía el sonido más fuerte, en las últimas campañas electorales.
Viernes, 9 de octubre de 2009