
Desde comienzos del corriente año la inseguridad ha ganado las calles en esta Ciudad Capital. Se ha vuelto moneda corriente escuchar historias de robo y violencia que afectan a personas cercanas. A tal punto de que ya pasó de ser problemas e historias aisladas, a concretarse en un dato cierto que nos afecta a la gran mayoría de los correntinos.
Uno quizás pueda imaginarse que esta ola de inseguridad responde al alto nivel de pobreza que padece la provincia, víctima de una inflación que no cesa y de salarios que no se tocan; se puede pensar además que la inseguridad se acrecienta por el flujo de rateros provenientes de otros centros urbanos más grandes que convergen a esta ciudad; en fin muchos pueden ser los motivos que generan esta situación actual y real.
No es menos cierto que a medida que crecen los centros urbanos, la inseguridad se torna más proclive. Pero es también necesario aclarar de que en esta Ciudad Correntina, se ha generado no solamente un malestar, sino una preocupación gravitante hasta cuando se camina por la calle a plena luz del día.
Y es que la inseguridad hoy en día, no tiene horarios, no tiene edades, no tiene clases, etc. Pero lo más grave de todo es que no tiene RESPUESTA.
A todo problema, debemos encontrar una solución. Y a este tipo de problema, la gestión de gobierno debe hallar una respuesta para paliar este mal que nos aqueja.
Es imprescindible contar con más agentes al servicio de la seguridad, en zonas en las cuales se han manifestado continuamente actos delictivos, como ser a los alrededores de la Universidad de la Cuenca del Plata durante los fines de semana, a cercanías del Tenis Club en las correspondientes paradas de colectivos, sobre la Avda. Artigas hasta cercanías del Barrio Santa Rosa, sobre la calle Brasil y Roca casi Avda. Ferré, también por Vélez Sarsfield y Poncho Verde, calle Rioja casi Avda. 3 de Abril, etc. Un sin número de lugares son víctimas de esta ola de inseguridad, de los cuales me atreví a nombrar solamente algunos, por pleno conocimiento.
La situación actual de inseguridad no da para más, y las respuestas se deben comenzar a dar en lo inmediato. La desazón es generalizada, y el tiempo se cuenta segundo a segundo.
El problema de la INSEGURIDAD debe plantearse y tratarse como tema primordial en la agenda de Gobierno. Y ha de solucionarse con políticas de estado, es decir con políticas que perduren en el tiempo y a través de los diferentes gobiernos. La INSEGURIDAD, tenemos que comprender, no tiene colores políticos.
ADRIÁN MACERI.-
Jueves, 15 de julio de 2010