
Juventud Unida fue práctico y se aprovechó del mal momento del Algodonero, al que le ganó por 2 a 0. Bonzi y Marchesini anotaron para el visitante. El equipo local se fue en medio de insultos. El partido fue suspendido por falta de garantías y el DT puso su renuncia a disposición.
Textil Mandiyú volvió a caer, por cuarta vez consecutiva, y ayer fue por 2 a 0 ante el práctico Juventud Unida de Gualeguaychú, lo que desató toda la impaciencia de las 600 almas que asistieron al estadio de Huracán Corrientes.
El partido, que se jugó con una sensación térmica de 44 grados, correspondió a la 3ª fecha de la Zona D del Torneo Clausura del Argentino B, y dejó a los correntinos en lo más profundo de las posiciones y con el fantasma del descenso cada vez más presente.
Tras el encuentro, Néstor Jarque, el entrenador algodonero, dejó su renuncia a disposición de la dirigencia.
Fabián Bonzi, cuando se moría la primera parte (41’), y Matías Marchesini (44’) en la última acción del partido, sentenciaron una victoria visitante que caló muy hondo en el momento algodonero.
Tras la ejecución del penal, la gente hizo saber su descontento con el “que se vayan todos”, integrantes de la barra brava rompieron el portón de la mitad de la cancha y luego arrojaron proyectiles, por lo que el rafaelino Adaime lo suspendió a los 48’.
Goles que se erran
Mandiyú empezó mejor, sabiendo que era una buena posibilidad para empezar a despegar, pero todo lo que generó en la primera parte no lo supo aprovechar.
Con Girón siempre presente, Almirón mostrando buenos momentos con la pelota en los pies, el despliegue de Vallejos y González por las bandas, más el quite de Guzmán, le bastó al dueño de casa para ser superior al Decano.
Con eso generó situaciones, pero allí aparecía el gran problema de Mandiyú que, en los metros finales, mostró el momento de nerviosismo por el que atraviesa un plantel que no puede salir del fondo.
La visita, en tanto, buscaba cortar y salir rápido de contragolpe con los hermanos Bonzi, aunque no llevaron demasiado peligro sobre el arco de Ramírez.
Cardozo no llegó a empujar un centro de Girón, a los 7’, y tampoco a los 9’, en otra asistencia del Kito.
El mismo Girón –errado con el arco– dilapidó otra chance a los 12’, tras gran pase de González. En todas estas situaciones apareció siempre atento el arquero Rodrigo Gauna.
La visita avisó a los 16’, cuando Almirón falló un pase en la salida, y Balbi corrió solo por la izquierda hasta rematar débil ante la salida del uno correntino.
La más clara de la primera etapa estuvo en los pies de Girón cuando se cumplían 22’: buena asistencia de Almirón que dejó solo al delantero, pero Kito, luego de dejar dos veces en el suelo a Gauna, intentó una tercera hasta que el uno visitante se hizo del balón.
Juventud Unida hacía poco, pero era ordenado y trataba de alejar el peligro. A los 35’, Marchesini ejecutó un potente tiro libre desde el círculo central, pero Ramírez reaccionó bien para mandarla al córner.
El primer tiempo se iba, Mandiyú no había aprovechado su momento y, tras otro error en la salida, la tomó Sánchez y metió un pase al vacío que aprovechó Iván Bonzi para dejar atrás a los centrales y definir con clase ante la salida de Ramírez. Iban 41’ y Juventud Unida, injustamente, ganaba 1 a 0.
Ni con garra
Para el complemento se esperaba una reacción. Cardozo Cáceres seguía siendo la referencia de los pelotazos para intentar desde arriba, pero fueron más las veces que perdió que las otras; mientras Vallejos y González buscaban abrir la cancha por izquierda y derecha, aunque sus centros siempre fueron rechazados por Marchesini; y Girón siempre moviéndose por todo el frente de ataque, tuvo las suyas, aunque siguió peleado con el gol.
Así se planteaba el partido, pero Juventud siguió aguantando estoicamente y cuando podía metía un contragolpe.
Jarque buscó variantes con Ponfil en lugar de Solís, y Barreto por González, pero la tarde no estaba dada para el Algodonero.
Mandiyú tuvo sus chances como cuando Gauna le tapó el empate a Girón en un par de ocasiones.
A los 27’ llegó una acción dudosa en el área visitante cuando al árbitro señaló como indirecto una mano dentro del área.
Allí, remató Guzmán y salvó Acosta, y después, ni Girón ni Giletta pudieron marcar un tanto.
De ahí al final Mandiyú fue sólo ímpetu, y Juventud aprovechó una mala decisión de Ponfil –quien cometió un penal y se fue expulsado–, y Marchesini cerró la historia con un tiro potente, al medio, que Ramírez no pudo detener.
Ganó Juventud Unida, por ser más práctico, y se aprovechó de un Mandiyú que cada vez está más cerca del infierno.
Lunes, 8 de febrero de 2010